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El colico nefrítico

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Un cólico nefrítico es un dolor agudo que se produce por hiperpresión en el tracto urinario, como consecuencia de una obstrucción en el paso de la orina (en condiciones normales la presión es de 15 mmHg, pero en el cólico renal puede alcanzar la cifra de 100 mmHg). En la mayoría de los casos es un dolor extremadamente intenso que comienza en la parte baja de la espalda y se expande, a veces incluso causando desmayos.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la obstrucción lenta y progresiva puede causar poco o ningún dolor.

El cólico nefrítico o renal constituye el 3,5% de todas las urgencias hospitalarias y es la causa más frecuente de dolor urológico. Más del 10% de la población presenta un cólico nefrítico durante su vida. Y quienes la padecen tienen un 50% de posibilidades de presentarla en sucesivas ocasiones.

Característicamente, es más común en las mañanas y en climas calurosos debido a la mayor concentración de orina. Es más común en los hombres. Y parece haber una cierta predisposición familiar porque una cuarta parte de los individuos que la padecen tienen un pariente directo con el mismo problema.

La afección en sí misma generalmente se resuelve con analgesia en la mayoría de los casos, aunque un pequeño porcentaje puede llevar a complicaciones que requieren un tratamiento más agresivo.

Este tipo de cólico puede ocurrir sin previo aviso en personas que aparentemente gozan de buena salud. Una manera de prevenir esto es, especialmente en verano, hidratarse adecuadamente para evitar la formación de cálculos en el tracto urinario.

Colico nefritico causas

Las causas que pueden causar cólico nefrítico son:

  • Uropatía obstructiva (obstrucción del tracto urinario) por litiasis o cálculo. Esta es la causa más común de cólicos nefríticos. Hasta el 90% del cólico renal es causado por un cálculo alojado en algún lugar del uréter (el conducto que lleva la orina desde el riñón hasta la vejiga). Los cálculos o cálculos pueden deberse a diferentes sustancias en la sangre que, cuando se filtran a través del riñón, precipitan en la orina formando estos cálculos. Los diferentes componentes de estos cálculos son:Oxalato de calcio. Son los más frecuentes.
    Fosfato de calcio.
    Fosfato no cálcico.
    Compuestos de purinas (ácido úrico, urato sódico, urato amónico…).
    Aminoácidos (cistina).
    Otros (carbonato de calcio, sulfamidas).
  • Obstrucciones no contenciosas: Otras causas en este grupo incluyen un coágulo derivado de un tumor renal, un tumor del tracto urinario o periférico pero que lo comprime, un síndrome de la unión pielouretral, o una patología retroperitoneal (fibrosis, linfoma). Este grupo representa alrededor del 5-10% de las causas.
    Pielonefritis aguda: Esta infección causa cierta pérdida de tono en el uréter, lo cual puede llevar a cólico nefrítico.
    Trauma renal: Afortunadamente, son poco frecuentes, pero se puede presentar cólico renal debido a la formación de coágulos secundarios al traumatismo.
  • Drogas: Algunos medicamentos promueven la formación de cálculos al interferir con el metabolismo de ciertas sustancias. Como algunos diuréticos, vitamina D, quimioterapia, drogas para el VIH.

Colico nefritico sintomas

El cuadro clínico del cólico nefrítico suele presentarse en personas de mediana edad (35-50 años), y es un dolor repentino, unilateral, intenso, cólico, sin alivio, cualquiera que sea la postura adoptada por el paciente. Un hecho muy característico de este proceso es la inquietud que genera, al no poder estar inmóvil como consecuencia del dolor (a diferencia, por ejemplo, de la apendicitis donde los movimientos despiertan más dolor peritoneal).

Se denomina “cólico” como referencia a su característica principal, manifestándose con altibajos de dolor, con picos de intensidad, lo que se traduce en una obstrucción de un conducto hueco (uréter) en respuesta a los movimientos del músculo de la pared del uréter tratando de superar la resistencia.

En términos de localización, el cólico renal comienza en la región lumbar y típicamente se irradia a la fosa ilíaca, la región inguinal y los genitales, dependiendo del nivel de obstrucción. Por lo tanto, sólo puede ocurrir como dolor bajo si el cálculo está a este nivel, y el dolor de espalda alta sólo ocurre si el cálculo es más alto en el uréter.

Cuando la causa, ya sea por litiasis o no, se encuentra a nivel del uréter distal, el síndrome de frecuencia urinaria se asocia con la frecuencia urinaria (aumento del número de micciones durante el día, que por lo general es pequeño y refleja irritación o inflamación de las vías urinarias), picazón y tenesmo vesical. A menudo también puede haber tenesmo o un deseo de continuar orinando sin éxito.

El cuadro se acompaña de síntomas tales como náuseas y vómitos (ya que el riñón, el estómago y otros órganos comparten el ganglio linfático celíaco), sudoración profusa, ansiedad, inquietud y fiebre si hay una infección concomitante. El estreñimiento a menudo ocurre como un reflejo intestinal del dolor.

Algunos individuos tienen hematuria o expulsión de sangre con la micción, e incluso pueden visualizar el cálculo en su salida.

Colico nefritico diagnostico

La primera acción en caso de cólico nefrítico es tratar el dolor; para ello se debe realizar un diagnóstico diferencial con otras condiciones clínicas como: dolor musculoesquelético, aneurisma aórtico disecante, apendicitis, diverticulitis aguda, dolor ginecológico, etc. Por esta razón, el inicio del tratamiento no debe retrasarse a la espera de cualquier prueba, ya que es clínicamente altamente sugestivo del cólico nefrítico.

Por esta razón, una buena historia clínica y un examen físico del paciente son esenciales para calificarlo como cólico renal simple o complicado.

Los exámenes de diagnóstico que se pueden realizar son:

  • Análisis de sangre (urea, creatinina e iones). Esta determinación descarta principalmente complicaciones como el daño a la función renal con la creatinina y la medición del filtrado glomerular.
  • Análisis de orina: Se caracteriza por la aparición de hematuria microscópica. Los cristales de algunas de las sustancias antes mencionadas (oxalato, ácido úrico) también se pueden observar algunas veces bajo el microscopio. La determinación del pH urinario puede apoyar la sospecha de que ciertas sustancias son la causa.
  • Radiografía simple del tracto urinario: es la primera prueba que se realiza ya que permite evaluar las siluetas renales, la línea del psoas, la presencia de litiasis (el 90% son radiodensas, es decir, se pueden ver en la radiografía simple).
  • Ultrasonido: Esta prueba reporta la existencia de dilatación del tracto urinario, presencia de una masa renal, patología de la vejiga y alteraciones de otras vísceras abdominales. También confirmará la presencia de la litiasis y su forma y disposición.
  • Tomografía computarizada: Las tomografías computarizadas permiten una definición más precisa de la ubicación, las medidas y las posibles complicaciones de la litiasis. También determina si se trata de una obstrucción no litiásica, y qué material es (coágulo, compresión extrínseca…).
  • Se puede utilizar un segundo paso: urografía, si la función renal lo permite, gammagrafía renal y pielogramas retrógrados y anterógrados.

Colico nefritico tratamiento

La intensidad del dolor del cólico nefrítico mueve al paciente a buscar atención médica urgente para aliviarlo. Por lo tanto, el tratamiento para combatirlo es más prioritario que cualquier prueba diagnóstica.

Actualmente son los pilares sobre los que se basa el tratamiento del cólico renal o cólico renal:

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE). Se consideran la primera opción de tratamiento analgésico, destacando el dexketoprofeno, el diclofenaco y el naproxeno. Los dos primeros se suelen administrar por vía intravenosa en casos urgentes. Sólo están contraindicados si hay daño renal previo o alergia a ellos.
  • Analgésicos anticolinérgicos. Buscapina (bromuro de hioscina). Aunque tiene buena eficacia analgésica para el dolor cólico, no es superior a los AINEs, por lo que debe ser relegado para complementar los anteriores o sustituirlos en caso de contraindicación.
  • Analgésicos dipirónicos. Metamizol (Nolotil). Con un buen poder analgésico, tampoco son superiores a los AINEs aunque pueden complementarlos. Se debe vigilar el uso a largo plazo para detectar efectos secundarios en los glóbulos blancos.
  • Opiáceos menores. Tramadol. Actualmente se considera la segunda línea de tratamiento cuando las descritas anteriormente no logran aliviar completamente el dolor. Cómo los efectos secundarios pueden agravar las náuseas y los vómitos que acompañan al cólico nefrítico.
  • Medicamentos antiinflamatorios esteroides. Prednisona (urbason). En los últimos años, se han añadido como parte del tratamiento, aportando un mayor grado de efecto antiinflamatorio y analgésico al tratamiento de primera línea.
  • Bloqueadores adrenérgicos. Tamsulosina. Habitualmente utilizados para los síntomas de la hipertrofia prostática, han sido incorporados en el tratamiento de cálculos localizados en la parte inferior del uréter, favoreciendo la expulsión de pequeñas litiasis y muy cerca de la vejiga.
  • Todos estos tratamientos deben complementarse con medicamentos para prevenir las náuseas y los vómitos cuando estén presentes. No existen pruebas de que el aumento de la ingesta de líquidos mejore el proceso, aunque el dolor puede incluso aumentar con el aumento de la frecuencia de la micción y, por lo tanto, de la función del uréter.

En casos de cólicos renales complicados (fiebre alta, ausencia de micción espontánea, alteración de la función renal), puede ser necesario un tratamiento más agresivo, recurriendo a la desviación de orina por otra vía para evitar la obstrucción. Esto se logra mediante nefrostomía (drenaje urinario desde el riñón hacia el exterior a través de un conducto hacia la piel) o la colocación de un catéter doble J (para salvar la obstrucción).

Y finalmente, para los cálculos de cierto tamaño (menos de 5 mm) que no han causado complicaciones, pero que no son expulsados espontáneamente, la litotricia es un tratamiento ampliamente utilizado con una alta tasa de éxito. Consiste en fragmentar la piedra a través de ondas de choque submarinas. Estos fragmentos más pequeños deben entonces ser expulsados, con cierto riesgo de que también puedan causar cólicos.

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